viernes, 27 de febrero de 2009

Un nuevo modelo educativo centrado en la persona: compromisos y realidades


Cuando pensamos en un modelo educativo es necesario primero identificar los elementos del fenómeno educativo y luego hallar una forma de representarlos. En el modelo educativo centrado en el alumno, que sigue la Universidad Virtual del Tecnológico de Monterrey se describen estos elementos utilizando círculos concéntricos para cada elemento, a partir de un círculo central y hacia la periferia.
En el círculo central de este modelo se encuentran los estudiantes los cuales son el objetivo de la educación, por lo tanto se deben de conocer ampliamente las características que los conforman; tales como la edad, los antecedentes, el estilo perceptual, el estilo de pensamiento y de personalidad así como los factores ambientales que lo pueden influir.
En el segundo círculo de este modelo se encuentran los profesores cuya función es concebida mas como una guía o facilitador de los procesos, que como un transmisor de conocimientos.
En el tercer círculo se coloca el área de conocimiento o disciplina: el contenido temático. Todos los conocimientos teóricos que adquiera el alumno son de la mas reciente investigación y son los necesarios que se aplicarán en la vida profesional..
El cuarto círculo hace referencia al contexto institucional, es decir las características de la institución en la cual se pone en práctica el modelo.
El siguiente círculo concéntrico representa el contexto sociodemográfico que rodea a la institución, es decir todas las necesidades que demanda la sociedad de la institución.
En el sexto círculo del modelo se establecen los objetivos que se pretenden alcanzar con el hecho educativo.
Desafortunadamente ha habido factores que han obstaculizado la implementación de este modelo educativo, principalmente la concepción sobre el aprendizaje que ha prevalecido durante muchos años y que privilegia la enseñanza sobre el aprendizaje, es decir, los profesores piensan en si mismos y en su forma de enseñar como el centro del modelo. El modelo centrado en el aprendiz exige del profesor habilidades diferentes, como aceptar que no tiene la verdad absoluta, que debe de adquirir una nueva metodología didáctica y que debe dedicar tiempo a conocer a sus alumnos. Lo mismo puede decirse de lo que sucede con los estudiantes a quienes se les exige que dejen a un lado el cómodo papel de receptores pasivos por los de actores activos, comprometidos con su aprendizaje y críticos de su entorno. Por lo tanto, en la medida en que profesores y estudiantes vayan entendiendo y asimilando sus nuevas responsabilidades, el cambio se dará de forma más natural.

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